Aún siendo el tratamiento con resultados más espectaculares, muchas veces se le atribuye de forma injusta resultados anti-estéticos y poco naturales. Nada más lejos de la realidad. El aspecto artificial de ciertas personas, suele ser consecuencia de rellenos exagerados y cirugías mal hechas que nada tienen que ver con el bótox.

Actualmente, contamos con varias clases de toxinas botulínicas. La primera que fue usada en estética fue BÓTOX, de laboratorios Allergan, y hoy en día es de uso exclusivamente hospitalario. VISTABEL es la toxina que Allergan pone a disposición de los médicos estéticos, aunque la costumbre ha generalizado el uso de la palabra bótox.

Hoy prima la naturalidad en el tratamiento de la arrugas de expresión. Los pacientes quieren estar más favorecidos, pero que no se les note que se han hecho nada. El bótox bien aplicado puede conseguir esto en apenas 15 días con una duración de cuatro a seis meses.

El mayor halago a nuestro trabajo es que nunca pregunten a ninguno de nuestros pacientes ¿qué te has hecho?, que simplemente les digan: “se nota que has dormido bien”, “tienes muy buena cara” o simplemente, que les pregunten si se han cortado el pelo.

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